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Una sola factura para la cita y los productos que vendes en tu centro de estética

Una sola factura para la cita y los productos que vendes en tu centro de estética

La clienta termina su sesión de limpieza facial, le gusta la crema que le has usado y se la lleva. Hasta aquí, todo bien: has vendido un servicio y un producto en la misma visita, que es exactamente lo que quieres que pase.

El problema empieza en el mostrador. El tratamiento lo apuntas en la agenda, la crema la cobras aparte con el TPV, salen dos documentos con dos numeraciones distintas, el stock lo descuentas a mano en una hoja de Excel (o no lo descuentas) y a fin de trimestre tu gestoría recibe dos montones de papeles que no cuadran entre sí.

No es un problema fiscal grave. Es un problema de tiempo y de errores acumulados. Y tiene solución: un único documento con el servicio y los productos en líneas separadas.

Sí, puedes juntar servicio y producto en la misma factura

Es la duda que aparece siempre, así que vamos con ella primero. No hay ninguna norma que obligue a separar la venta de bienes de la prestación de servicios en documentos distintos. Lo que exige el Reglamento de facturación es que la factura incluya la descripción de las operaciones, el tipo impositivo aplicado y el importe total (RD 1619/2012, art. 7).

Si en una misma operación entregas un producto y prestas un servicio, ambos pueden convivir en la misma factura siempre que cada concepto quede identificado en su línea.

Dos apuntes que conviene tener claros:

  • Los tickets ya no existen como figura legal. Desde 2013 cualquier justificante de venta debe cumplir, como mínimo, los requisitos de la factura simplificada (RD 1619/2012). Lo que sigues llamando "ticket" es, si está bien hecho, una factura simplificada.
  • En estética tienes margen amplio para usar la simplificada. El límite general es de 400 € IVA incluido, pero sube hasta 3.000 € en casos concretos que incluyen expresamente los servicios de peluquería e institutos de belleza y las ventas al por menor (art. 4 del Reglamento). Un tratamiento de 90 € más dos productos de 40 € entra sin discusión.

El IVA: en tu caso lo normal es que sea el mismo

Aquí muchos centros se complican solos. Los servicios de peluquería y estética tributan al tipo general del 21 %, y los cosméticos y productos de higiene personal también (tipos impositivos del IVA, Agencia Tributaria).

Es decir: en la inmensa mayoría de tus tickets, servicio y producto van al mismo tipo. No hay que partir nada.

Cuidado con dos leyendas que circulan por el sector:

  • No existe un 4 % para el cosmético "vendido en el mismo salón donde se presta el servicio". Aplicar un tipo reducido sin base legal es una liquidación mal hecha, y la responsabilidad es tuya, no del cliente.
  • Sí hay supuestos puntuales al 10 % en servicios de peluquería (por ejemplo, determinados casos vinculados a menores o a personas con discapacidad). Si los aplicas, guarda la justificación: Hacienda puede pedirte por qué facturaste al 10 % en vez de al 21 %.

Si alguna vez tienes una factura con dos tipos distintos, la regla es simple: cada tipo, su base y su cuota, desglosados por separado. Un buen software lo hace solo; una calculadora en el mostrador un viernes a las 20:30, no.

Cuándo el ticket no vale y hay que hacer factura completa

La clienta que se lleva la crema para ella se va con su factura simplificada y no hay más. Pero cuando pide la factura "con sus datos" —una empresa que compra producto, una profesional que se lo va a deducir— la simplificada se queda corta.

Para que el destinatario pueda deducir el IVA, la factura simplificada debe incluir además el NIF y el domicilio del destinatario y la cuota repercutida de forma separada. Sin esos datos, no es deducible (art. 7.2 del Reglamento).

Traducido al mostrador: necesitas poder emitir el mismo cobro en dos formatos, ticket de 80 mm o factura A4 con datos fiscales completos, sin volver a teclear nada y sin duplicar la numeración. Ese es el detalle que separa un TPV de juguete de uno que te sirve de verdad.

Y en 2027 esto deja de ser opcional

El sistema VeriFactu obliga a que los programas de facturación generen registros encadenados e inalterables. Los plazos se han movido varias veces, pero las fechas vigentes son 1 de enero de 2027 para las sociedades y 1 de julio de 2027 para autónomos y el resto (Wolters Kluwer). Los desarrolladores de software, además, solo pueden comercializar programas adaptados desde julio de 2025.

Lo que significa para ti: si hoy emites tus tickets con una plantilla de Word, una app genérica o un cajón y un talonario, tienes fecha de caducidad. Lo hemos desarrollado en detalle en VeriFactu en tu peluquería: qué cambia en 2027.

La buena noticia es que el cambio te obliga a hacer justo lo que ya te convenía: numeración correlativa única, todo en un mismo sistema, nada suelto.

Cómo funciona el cobro combinado en ConextCRM

Esto es exactamente lo que hace ConextCRM en la pantalla de cobro. Desde la ficha de la cita, o desde el propio calendario:

  • Abres la cita y pulsas Cobrar. Ahí ya está el servicio con su precio.
  • Añades los productos del almacén que se lleva la clienta, buscándolos por nombre. Cada uno entra como una línea propia.
  • Eliges formato: ticket de 80 mm para la impresora del mostrador o factura A4 con los datos fiscales si te la piden.
  • Se emite un único documento con una sola numeración correlativa, el servicio y los productos en líneas separadas y el IVA desglosado.

Y, en paralelo, sin que toques nada:

  • El stock baja solo. Las dos cremas salen del almacén en el momento del cobro, no cuando te acuerdas.
  • La venta queda registrada como facturada, con su número de factura, en el historial de ventas. No hay forma de facturarla dos veces por error.
  • El importe entra en la caja del día, así que el arqueo de la tarde cuadra con lo que realmente ha entrado.
  • Puedes enviarle la factura por WhatsApp a la clienta, sin imprimir nada.

Y cuando llega el trimestre, exportas el libro de facturas del periodo —en Excel o en PDF— con el desglose por origen (citas, ventas de producto, cobros de mostrador) y se lo mandas a tu gestoría en un archivo. No en una caja de zapatos.

Lo que ganas de verdad no es fiscal

El beneficio real de tener servicio y producto en el mismo cobro no es cumplir con Hacienda. Eso es el suelo, no el techo.

Lo que ganas es saber cuánto vendes de producto por cliente. La venta cruzada es una de las palancas de margen más rentables de un centro de estética, porque no consume ni una hora más de cabina: la clienta ya está delante de ti, ya confía en lo que le has puesto en la cara y ya tiene la tarjeta fuera. Es el mismo razonamiento que aplicamos en cómo poner precio a tus servicios sin perder margen.

Pero si el producto se cobra por un lado y el servicio por otro, ese dato no existe. No sabes qué esteticista vende más, ni qué tratamiento arrastra qué producto, ni si la promoción del mes ha movido algo. Cuando todo cae en el mismo sistema, esa información aparece sola, sin que nadie tenga que rellenar un informe. Es la misma lógica que aplicamos a la gestión del equipo y los tiempos muertos.

Preguntas rápidas antes de cambiar de sistema

Si te estás planteando ordenar esto, comprueba que el programa que elijas te deje:

  • Emitir un solo documento con líneas de servicio y de producto.
  • Elegir entre ticket y factura completa sin duplicar numeración.
  • Descontar stock automáticamente al cobrar.
  • Exportar el libro de facturas de un trimestre completo.
  • Estar preparado para VeriFactu antes de 2027.

Si falla alguno de los cinco, seguirás haciendo trabajo a mano.

En ConextCRM la cita, el cobro, el producto, la factura y la caja son la misma pantalla, y tus clientas reservan solas por WhatsApp sin descargarse nada. Pruébalo gratis en app.conextcrm.es/signup y monta tu primer cobro combinado en cinco minutos.

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